1. La noche no crea la picazón, pero puede hacer que sea imposible ignorarla
Durante el día hay trabajo, conversaciones, movimiento, teléfonos y cientos de pequeñas distracciones compitiendo por tu atención.
Pero cuando llega la noche, todo eso desaparece.
Te acuestas, el cuarto queda en silencio y de repente esa zona que durante el día apenas notabas comienza a sentirse seca, caliente, tirante y cada vez más difícil de ignorar.
Aparece una pequeña picazón. Te mueves. Intentas no tocarla. Cambias de posición.
Y unos minutos después parece que toda tu atención está puesta exactamente ahí.
Para muchas personas, la parte más agotadora de la psoriasis y el eccema comienza justo cuando intentan descansar.
Porque ya no se trata solamente de cómo se ve la piel.
Se trata de dormir mal, despertar cansado y comenzar el día sintiendo que ni siquiera la noche te dio un verdadero descanso.